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El Perú del Siglo XXI tiene una característica
que lo diferencia sustantivamente de otros momentos del
devenir de nuestra patria: millones de nuestros compatriotas
viven en el exterior y contribuyen con su esfuerzo, dedicación,
talento y habilidades laborales al desarrollo de las sociedades
que los han acogido.
Si bien por la fuerza de las circunstancias viven fuera
del territorio nacional, son parte integral y activa de
nuestra sociedad y por ende preocupación de mi gobierno.
Este fenómeno migratorio inédito hace urgente
que contemplemos una estrategia integral que permita enriquecer
la relación que tienen nuestros nacionales en el
exterior tanto con el país, como con el Estado. Ello
se justifica porque representan alrededor de una décima
parte de todos los peruanos y porque con su trabajo honesto
y esforzado se han constituido en un complemento importante
a las iniciativas para aliviar la pobreza y generar desarrollo,
a través de las remesas que envían a sus familiares
en el Perú.
El Estado peruano tiene la obligación de proveer
a estos peruanos de mejores servicios consulares. Me propongo
adoptar medidas que permitan elevar la calidad de las atenciones
que prestan los consulados del Perú, preferentemente
a través de trámites más ágiles
y menos onerosos; así como mediante la promoción
de una asesoría más especializada que se sustente
en la modernización de la infraestructura, particularmente
la informática, y en la dotación del personal
adecuado para la atención al público, en especial
en aquellas ciudades que registran un mayor número
de peruanos.
La visión de buenos servicios y empatía entre
las representaciones del Estado en el exterior y la sociedad
civil peruana debe complementarse con una protección
jurídica eficiente y sostenida. Nuestros nacionales
que viven en el exterior tienen derechos reconocidos y amparados
por una serie de convenios e instrumentos jurídicos
internacionales, en especial la Convención de las
Naciones Unidas para la Protección de los Trabajadores
Migrantes y sus Familias. Las representaciones consulares
del Perú pondrán especial énfasis en
la celosa defensa de esos derechos y en el permanente perfeccionamiento
de la protección jurídica de todos los peruanos
que viven y trabajan fuera del territorio nacional.
Espero, finalmente, que con la cooperación de aquellos
peruanos que estén en exterior y que deseen invertir
en nuestro país, podamos darle un nuevo enfoque y
un mayor dinamismo a la Ley de Incentivos Migratorios, de
modo que se constituya en un instrumento útil que
facilite la inversión productiva, la atracción
de tecnología, así como la creación
de pequeñas y medianas empresas y el retorno de nuestros
compatriotas al Perú.
En el mundo globalizado de hoy, las comunidades nacionales
en el exterior son un componente central que juega un papel
de importancia en los esfuerzos de crecimiento económico
y de inserción eficiente de los países en
la sociedad internacional. El rol del Estado peruano en
este campo se constituirá en motivo de orgullo para
todos nuestros connacionales en el exterior, de modo que
sientan que la presencia del Perú en sus localidades
es una presencia de amparo, cooperación y ayuda.
Lima, 28 de Julio de 2006
Discursos(28/07/2006)
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